LAS CIFRAS DICEN UNA COSA; LAS CALLES DE MORELOS, OTRA
Mientras el Gobierno de Morelos presume una reducción del 51% en el promedio diario de homicidios dolosos, miles de morelenses siguen enfrentando una realidad marcada por el temor a ser víctimas de un delito.
La cifra fue presentada por autoridades federales en agosto, con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que reportó una disminución del promedio diario de homicidios dolosos de 4.3 a 2.1 entre noviembre de 2024 y julio de 2026.
Sin embargo, la estadística oficial contrasta con hechos recientes que han vuelto a colocar la inseguridad de Morelos en el centro de la preocupación social.

El pasado 12 de septiembre, Claudia Tacoronte Aguilera, estudiante española vinculada con la UAEM, fue asesinada en Cuautla durante un asalto.
Apenas dos semanas después, la noche del sábado 26 de septiembre, dos estudiantes de 17 años de la Preparatoria Número 2 de la UAEM fueron asesinados a balazos en la colonia Chulavista, en Cuernavaca, mientras otro adolescente resultó herido. La Fiscalía informó que investiga todas las líneas para esclarecer el ataque.
Estos hechos alimentan una pregunta entre los ciudadanos: ¿cómo se explica la reducción que muestran las estadísticas cuando la violencia continúa impactando directamente a familias, estudiantes y trabajadores?
El cuestionamiento no necesariamente implica negar las cifras oficiales, sino preguntar qué tan cercana es esa reducción estadística a la experiencia cotidiana de quienes salen de sus casas con temor a sufrir un asalto, perder su patrimonio o quedar atrapados en un hechos violentos.
En el caso de los estudiantes de la UAEM, la preocupación incluso ha llevado a jóvenes a modificar horarios, rutas y hábitos por temor a la inseguridad. La propia universidad ha exigido investigaciones y acciones concretas para garantizar espacios libres de violencia.
La discusión, por tanto, no debería limitarse a porcentajes. Para las familias de las víctimas, la seguridad no es una cifra: es poder regresar a casa, estudiar, trabajar o trasladarse por Morelos sin convertirse en una estadística más.
Mientras las autoridades hablan de avances en materia de seguridad, la ciudadanía sigue esperando que esos resultados también puedan sentirse en las calles, por que la gobernadora de Morelos Margarita González no ha logrado reducir la percepción se inseguridad en todo el estado.





