JAPÓN SE DESPIDE DEL MUNDIAL CON HONOR Y DEJA UNA LECCIÓN DE GRANDEZA DEPORTIVA
La selección de Japón quedó eliminada de la Copa del Mundo tras caer ante Brasil, pero se marchó con el reconocimiento del mundo por su entrega, disciplina y espíritu de lucha, cualidades que caracterizan al fútbol japonés.
Al finalizar el encuentro, el director técnico Hajime Moriyasu protagonizó uno de los momentos más emotivos del torneo. Con lágrimas en los ojos, se acercó a la afición japonesa para realizar el tradicional ojigi, una reverencia utilizada en Japón como muestra de respeto y agradecimiento, reconociendo el apoyo incondicional que recibieron durante toda la competencia.
En sus declaraciones, Moriyasu evitó señalar culpables y destacó el esfuerzo de sus jugadores, asegurando que enfrentaron de tú a tú a una de las mayores potencias del fútbol mundial y demostraron que Japón pertenece a la élite internacional. Asimismo, agradeció a los aficionados por creer en el equipo y prometió que regresarán más fuertes y con mayor determinación.
Aunque el sueño mundialista terminó, Japón se despide dejando una huella imborrable por su humildad, respeto y honor dentro y fuera de la cancha, valores que conquistaron la admiración de millones de aficionados alrededor del mundo.





