Aún cuando no hay ninguna prueba de que las ondas de radiofrecuencia que emite una red wifi sean perjudiciales para la salud y no hay estudios que establezcan relación causa-efecto, existe en el mundo preocupación por un sector, por lo que cada 8 de noviembre se celebra el Día Mundial sin WiFi.

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Dicha fecha fue creada con el objetivo de concientizar a profesionales de los medios de comunicación, organismos ambientales públicos y privados, profesionales y servidores de la salud, así como al público en general acerca del riesgo que puede representar el uso del WiFi.

La creación del Día Mundial Sin WiFi ha sido por iniciativa de la Federación Ambientalista Internacional (FAI) en el año 2016, con la finalidad de visibilizar los riesgos a los que están expuestos millones de personas en todo el mundo, al conectarse a internet a través de este sistema inalámbrico.

De acuerdo a esta organización internacional la señal de WiFi emite radiaciones que alteran los ritmos biológicos, el estado de ánimo y la salud en general.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que entre un 5% y un 10% de la población mundial es electrosensible a la energía radioeléctrica y radiaciones inalámbricas, ocasionando las siguientes patologías: Electrosensibilidad o electrosmog, Mayor riesgo de padecimiento de cáncer (Glioma, un tipo maligno de cáncer cerebral), Dolores de cabeza, Insomnio, Irritabilidad, cambios de humor y depresión, calentamiento de los tejidos.

Sin embargo, independientemente de los daños a la salud, se debe considerar un uso adecuado y responsable por los problemas que se pueden generar la conexión a la red, por el robo de datos e información.

El WiFi se inventó y se lanzó por primera vez para los consumidores en 1997, cuando se creó un comité llamado 802.11. Esto llevó a la creación del IEEE802. 11, que se refiere a un conjunto de estándares que definen la comunicación para redes de área local inalámbricas (WLAN) y fue creado por fue Hedy Lamar

Por Redaccion